La gingivitis del embarazo

La gingivitis es una enfermedad causada por la acumulación excesiva de placa bacteriana entre los dientes. Esto causa inflamación y sangrado en las encías. Si no se trata a tiempo, la placa bacteriana se convierte en sarro, que causa daños más grandes en nuestros dientes, llegando incluso a la pérdida de piezas dentales.

La gingivitis gestacional afecta a muchas mujeres embarazadas. A pesar de lo que sugiere su nombre, no es causada por el embarazo en si mismo, sino por diversos factores relacionados con él. Pero con una adecuada higiene bucodental la gingivitis del embarazo puede prevenirse e incluso tratarse.

¿Por qué sucede?

Cuando una mujer está embarazada el volumen de sangre en su cuerpo incrementa a la vez que el equilibrio hormonal y el sistema inmunitario cambian. El embaraz también altera la flora bacteriana de la boca. Estos factores producen que las membranas de la mucosa estén más sensibles y que las encías aparezcan más inflamadas.

La gingivitis afecta al 35% de las mujeres embarazadas entre el segundo y el octavo mes de gestación. 

Síntomas:                                                                         

 

     1.  Encías que sangran durante el cepillado.     

      2.  Mal aliento y mal gusto en la boca.

      3.  Encías inflamadas y rojas.

 

¿Puede afectar al bebé?

Aparte de las molestias, el sangrado y la posible pérdida de piezas dentales, una de las complicaciones más graves es un parto prematuro. Se ha observado que aquellas mujeres que sufren gingivitis tienen un riesgo de parto prematuro 3 veces superior comporándolas con gestantes con una boca sana. Esto es debido a que las bacterias que permanecen en la boca en forma de sarro, provocan que el cuerpo segregue unas sustancias llamadas interluquinas y protaglandinas que, al atravesar la placenta, pueden provocar el parto antes de la semana 37. 

¿Cómo podemos prevenirla o tratarla?

Para prevenir la gingivitis, debemos mantener una higiene exhaustiva: cepillado, enjuague e hilo después de cada comida, visitar al dentista desde el primer trimestre para que recomiende el número de limpiezas profesionales que se necesiten y reducir la ingesta de azúcares.